DÍA 2 – CABO DE GATA, MONSUL Y LOS GENOVESES
El segundo día comenzó temprano, el calor y nuestra parcela sin sombra hacían insoportable permanecer mucho tiempo dentro del horno en el que se tornaba la tienda al rayar el alba.
La mañana la pasamos por la sinuosa y escarpada subida hacia el Cabo De Gata y una playa con roca en sus orillas adyacente a éste. El arrecife y las bellas formaciones rocosas formadas en el mar bajo el barranco del cabo me parecieron geniales, una especie de obra de arte entre la tierra baldía y ausente de agua que son las tierras surestes de Almería.
Pasamos una bonita tarde en las calas perdidas de “Monsul” y “Los Genoveses”, donde las propias rocas volcánicas nos sirvieron de sombrilla y donde pudimos descansar y explorar las tierras cercanas a la orilla de la playa. Los Genoveses es una playa más abierta, sin las formaciones rocosas volcánicas que lindan la playa de Monsul, con otro tipo de belleza paisajística y destino de veleros por su ausencia de piedra y su longitud (que aunque no sea mucha, es grande para ser una cala).
Calas perdidas que constrastan con el paraje yermo que las rodea, como oasis en el desierto.
DÍA 3 – NÍJAR Y LA ISLETA DEL MORO
Por la mañana tuvimos la oportunidad de visitar Níjar. Una amable chica en la oficina de información nos ayudó a situarnos y nos puso hasta arriba de recuerdos varios de la villa de Níjar. Después de aquello comenzó nuestra subida a la atalaya con algo de calor, aunque a la llegada a lo más alto un viento fresco nos alivió ligeramente, la subida había sido curiosa, o como dijo un “guiri” lugareño, agradable o algo por el estilo.
Después estuvimos por el barrio alfarero, donde nos contaron historias sobre el particular oficio y donde pudimos disfrutar del arte del lugar con respecto a las cerámicas y las jarapas. Nos gustó tanto el taller de las jarapas que cada uno se trajo al menos una para su casa, cómo íbamos a traerlas en nuestros ya abultadísimos vehículos era otra historia…
Por la tarde pudimos disfrutar de un lugar pintoresco a la par que muy agradable, La Isleta Del Moro (agradezco a Ana sus enormes fotos que ayudan a que mi publicación tome forma
).
Muchas anécdotas podemos sacar de esta tarde, entre ellas el coche del típico listillo que se quiere meter hasta dentro de la playa y al final se queda “encallado” hasta la aparición de la grúa. También podemos hablar de la anécdota del sombrero de Rafa, al que se le cayó cuando subimos al monte al lado de la cala y que encontramos posteriormente abajo en la roca gracias a David, que finalmente logró recuperarlo poniéndose a prueba contra las rocas.
Bonito lugar, un pueblo pesquero muy pequeñito con unas preciosas vistas, con una playa agradable y con un ambiente relajado propio de pueblo de mar no urbanizado y demonizado por la especulación. Aire musulmán en su arquitectura blanca y redondeada.
Aquella noche, cuando llegamos al camping, los “niños perdidos” de los que hablé en mi primera publicación sobre el viaje nos deleitaron con una curiosa obra de teatro, creo que se titulaba “El árbol Ilu”, fascinante, como siempre suele ser para mí la inmersión en el mundo teatral.
Mañana espero hablar algo más del viaje.
Un saludo.







;( k potitos recuerdos de akellos dias… impresionante…
Recuerdos de uno k ta en la playita… k os sea leve el calor de sevilla, aki se esta dl carajo…
no se si es k toy en celo pero vaya tela con las tias.. xD